6.1.10

.despertar al veinte diez.

Es pooco cuestionable la supremacía del expresso a bomba de presión por encima del moka, y claro, del americano, pero sobre el menosprecio a este segundo tipo no hay desencuentro alguno.
Hemos decidido, no obstante, conceder a la máquina tradicional italiana una oportunidad para demostrar que su rústico sistema de elaboración de café a partir del paso de agua caliente y vapor a través de una simple calderita bajo el grano aún puede ofrecer sorpresas al paladar.







Para este propósito utilizamos café traído directo desde Colombia, de la selección de Juan Valdez, que entiendo, tiene algún grado importante de prestigio.
Y, oh, sorpresa, hemos obtenido una bebida que si bien carece de la adorable "crema" del expresso, se sostiene por sí misma sobre los pilares de un sabor intenso, algo amargo y punzante.
Debo decir que esta calificación no es definitiva aún, y difícilmente, lo será a corto plazo pues las pruebas continúan, para lo cual será preciso echar mano de diversos granos así como de la opinión de otros señores.

1 comentario:

Liliana dijo...

Lamento desencontrarme, pero soy una fiel defensora del americano y más que del americano del café de olla, entendido simplemente como el que se hace en una olla sin más y se cuela con un colador. Porque, no todo consiste en la fuerza y la intensidad, también está el aroma y la riqueza del abanico gustativo que se gana con el reposo cuando cada grano con toda relajación deja salir lo que le da la gana.